26 de abril de 2010

Andar andenes



Hasta en los andenes vacíos suceden cosas. El tiempo no se detiene, los pensamientos bullen y la calma aquí no es sinónimo de paralización. Un cartel nos enseña su risa, pone voz a nuestros pensamientos y hasta discutimos con él la oportunidad o no de cuanto anuncia. Los raíles se aproximan entre sí, se cruzan y separan millones de veces en peculiar Moebius... Tan sólo se interrumpe el lazo cuando un convoy se detiene. Las puertas se abren. Nadie sube. Bajan dos mudas charlando.