24 de junio de 2010

Corazas

Una amiga me ha mandado estas fotos de un erizo. Las imágenes iban acompañadas de una fábula con moraleja, que nada tiene que ver con lo que a mí me suscitan: hay muchas personas que se envuelven en duras corazas, no para hacer daño, sino para protegerse de lo que ellas perciben como hostil.

5 comentarios:

Helen Ford dijo...

¡Qué tierno el lindo erizo!
Sí, estoy de acuerdo contigo, muchos llevan una dura coraza para protegerse. Yo sin embargo llevo una escalera para subirme en lo alto de esas murallas y ver qué esconden detrás...

Amparo Quintana dijo...

¿Se dejan, Helen Ford?

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

Me encanta el Erizo y creo que todos tenemos nuestras corazas, algunas son útiles otras nos bloquean y nos cierran.
Pero con alguna gente, a mí me gustaría poder sacar las púas y taparme hasta la cara, con otra me las aliso y me abro apoyando las patitas en sus dedos como ese pequeñín ¿o será pequeñina?

Helen Ford dijo...

Me has pillado...muchos no se dejan, y aunque soy persistente y cabezota, es cierto que más de una vez he tirado la toalla, o más bien me he bajado de la escalera.

Amparo Quintana dijo...

Me encanta tu persistencia, eso de no cejar en el empeño me parece muy positivo, sobre todo si sabes cuándo hay que retirarse porque la cosa no da para más.