9 de julio de 2010

Apartheid

Ahora que no segregamos a la población en virtud de sus rasgos étnicos, que se nos llena la boca de hablar de integración social, escolar, laboral, etc. Ahora que está mal visto hacer chistes a costa de las diferencias ajenas. Ahora que hablamos tanto de la libertad de religión, pensamiento y expresión, hasta el punto de tener consagradísimos esos derechos. Ahora que nos creemos lo más de lo más en cuanto a ideología liberal y tolerante, no comprendo cómo en Austria puede haber plazas de aparcamiento diferenciadas, según el culto del conductor. Además, ¿quién lo controla? Miedo me da, aun en el supuesto de que hayan caído en desuso y la gente estacione el vehículo sin mirar la señal. Porque, si es así, díganme qué pintan esas marcas en el pavimento. Pero, si aún cumplen su finalidad, peor aún.

3 comentarios:

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

Y los ateos ¿dónde aparcan? ¿van en bicicleta?

Amparo Quintana dijo...

Aun así tendrán que estacionarla, digo yo.

Helen Ford dijo...

Aparcarán donde quieran. Como no creen en dios, les dan igual esos simbolitos. Son más libres que los creyentes.
O a lo mejor los símbolos son sólo decorativos...