3 de septiembre de 2010

Episodios sicilianos (I): Contrasentidos

Garibaldi mira a los paseantes desde mil rincones. Subido a pedestales, rodeado de gaviotas o palomas, cubierto de guirnaldas secas e incluso rotulado por manos grafiteras, eleva su pétrea mirada como sólo pueden hacerlo quienes han pasado a ser semidioses oficiales, esas figuras triunfantes nacidas para pasar a la Historia eclipsando otras historias... El revolucionario libertador y unificador de Italia, látigo de aristócratas, prelados y estamentos ociosos, sacudió el polvo de borbones y habsburgos, asentando en el trono a la Casa de Saboya. Paradojas de la vida.

En Palermo, deambulando hacia el puerto a través de calles plagadas de edificios nobles del XIX, puedes toparte con la mansión donde Visconti filmó algunas escenas de “EL Gatopardo”. Al verla, recuerdo a ese Burt Lancaster-Príncipe de Salina que se desazonaba comprobando cómo avanzaban las tropas garibaldinas, poniendo en peligro las estructuras sociales imperantes hasta entonces. Pero no olvidemos que, al observar cómo algunos parientes se alistaban a las huestes rebeldes, su espíritu se va tranquilizando hasta ser capaz de analizar, con pasmosa lucidez, lo que está sucediendo y lo que irá a ocurrir. Cuando el personaje dice que todo ello se trata de “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está", vaticina la incongruencia y nos advierte a todos.

Los gatopardos siguen vivos y no son sólo sicilianos.

1 comentario:

Santiago dijo...

Llevo tiempo visitando tu blog. Me gusta como escribes y las cosas sobre las que escribes, pero hasta hoy mismo no me he decidido a dejar constancia de mi lectura. Por lo que observo, debo ser el mayor de tus seguidores, así que me sorprende ver a una jovencita interesarse por estos asuntos. Felicidades.