7 de septiembre de 2010

Episodios sicilianos (II): Los tiempos están cambiando


Hay en el exterior una batalla furibunda/ pronto golpeará sus ventanas y crujirán sus muros/ porque los tiempos están cambiando. (Bob Dylan)

Los primeros normandos que arribaron a Sicilia iban “de Cruzada”, esto es, a luchar contra los musulmanes y tomar el territorio para la cristiandad. Nosotros también tuvimos nuestra Reconquista, por lo que no nos sorprende la cantidad de iglesias e imágenes diseminadas por toda la isla. Me han llamado la atención aquellas en las que se aprecia el influjo oriental, casi casi como en Bizancio, llevándoles a compartir el rito católico con el ortodoxo. También he visitado catedrales en las que algunas de sus columnas de la nave central provenían de antiguos templos griegos o romanos (paganos, en suma). Se diría que, desde siempre, las cosas se han ido acomodando al paso del tiempo, integrando elementos y flexibilizando posturas, para acercarse a la realidad.

En Noto, un pueblecito plagado de palacios barrocos y casas solariegas, el museo de la catedral alberga los porta-mitras que aparecen en la fotografía de arriba. Observándolos hoy, no he podido por menos que imaginarme cómo serán las ropas y atuendos de las obispas y cardenalas, cuando el derecho canónico permita que las mujeres accedan al sacerdocio, igualándose así a las anglicanas y luteranas.

Este verano, una norma vaticana declaró que la ordenación de mujeres es un delito de fuero eclesiástico, perseguible por los tribunales de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se pretende exterminar de raíz el tema de las ordenaciones de sacerdotisas que, de unos años a esta parte, vienen practicándose en algunos lugares. Pero me parece a mí que esta salida de la iglesia oficial, más que resolver el problema a favor del dogma, lo que ha hecho es evidenciar aún más lo anacrónico de la organización eclesial, en un mundo donde las mujeres ya están presentes en la mayoría de los estamentos. Cuesta asumir que no haya párrocas, cuando existen teólogas, profesoras de religión, santas que hacen milagros, doctoras de la Iglesia, ha habido abadesas de ilimitados poderes y hoy casi siempre son mujeres quienes se encargan de leer, pasar el cepillo o cantar en las misas.

Como me gusta pensar bien, creo que tarde o temprano todo esto se enmendará, porque “los tiempos están cambiando”.

Nota: Dedicado a Rosa, Pilar, Mª Carmen, Lourdes, Conchita y tantas otras.

5 comentarios:

Lucia dijo...

Estoy de acuerdo.

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

Olé, una obispa con pamelón ¿cómo quedaría?

Ross "la delicuente" dijo...

Eso de batalla furibunda que dice Bob Dylan seguramente será la Ruah que sopla cual huracán.

Una precisión, sí hay párrocas, eso es lo malo, que las ponen al frente de parroquias, celebran incluso bautizos y bodas (por el método abreviado, claro, el que no es "misa")Pero... para la Eucarístía y reconciliación hay que tirar de los machos, que son los que lo saben y pueden hacer bien. (un ejemplo de párroca es Mª José Arana)

Y para que alucines con lo de doctoras y doctores de la Iglesia, supongo que sabes que tal título conlleva que sus escritos sean elevados a "depósito de la fe", vamos, Magisterio con mayúsculas. Lo gracioso es que a Sta. Teresita del Niño Jesús, Doctora de la glesia, la censuraron sus poesías a "su vocación de sacerdote" en sus obras completas en todos los idiomas. Yo los encontré en una biblioteca de claretianos, en una edición francesa anterior a 1950, fuera de eso es casi imposible dar con ellas.
Pues como tu dices, querida Amparo, anacronismo, y contradiccion interna.
Un besote.

Ross "la delicuente" dijo...

Y muchas gracias!!!!

Escribes genial, guapa.

Amparo Quintana dijo...

Gracias por tus precisiones, Ross. No sabía que ya había párrocas, aunque, por lo que comentas, bastante atadas de pies y manos. Y lo que me sorprende también mucho es que no haya más "causa común" entre las mujeres, porque, en definitiva, se trata de nuestros derechos de género, con independencia de si se es atea, budista o católica. Un beso.