22 de diciembre de 2010

Cruce de caminos


Dicen que la casualidad no existe y a mí me gusta pensar que es así. Por eso creo que hay algo de maravilloso en lo que ha pasado. Les cuento:
El lugar donde trabajo colabora con algunas entidades para que el alumnado de ciertos cursos realice sus prácticas. En los primeros meses de este año que ahora termina, contamos con la presencia de una chica que se trasladaba semanalmente desde su Vizcaya natal. Terminado su prácticum, volví a tener noticias suyas en una sola ocasión, al poco tiempo de concluir su etapa de aprendizaje.
Pero hace dos días volvió a escribirme y, entre otras cosas, me facilitaba una fotografía muy parecida a la que yo he colgado en mi post siciliano VIII. Ella la tomó la primavera pasada. Yo la hice en agosto. Vean y comparen. Esta es su instantánea:


Y esta la mía:


Si ya es coincidencia que, viajando a Sicilia en fechas diferentes, vayamos a pasar por la misma calle sin habernos puesto de acuerdo, díganme si no es sorprendente que a las dos nos inspire la misma casa y el modo de tender la ropa.
Gracias otra vez, Eva. Espero que no te moleste esta referencia personal.

8 comentarios:

Helen Ford dijo...

Yo también soy de la opinión de que las casualidades no existen. Todo parece estar interconectado de alguna manera misteriosa.

Eva María dijo...

La verdad, no me atrevo a poner nombre y apellidos a estas coincidencias. Solo sé que ocurren y, a veces, mucho. Lo que es, está ahí. Curiosamente, y generalmente, cuando hablas con las personas allegadas y recuerdas las experiencias propias, te das cuenta de que esto nos ocurre con las que tenemos una relación natural, cercana, con entendimiento. Vamos, con las que te sientes como en casa, libre y sin miedos, o con “feeling”, como dicen algunos. Cada día tengo mayor convicción de la gran capacidad de comunicación que tenemos, y de la que no somos conscientes.

Ross dijo...

Buenísimo este post, podemos jugar a encontrar las 7 diferencias. Las sillas son distintas, el tendedero en una es de metal y en otra de madera.
En primavera cuelgan colchas y en agosto toallas de playa.

Hmmmm, me dan ganas de saber que han colgado estas navidades.

Un besazo!

Ross dijo...

Las cortinas de las puertas son distintas, también los jarrones de la capillita de la virgen. Lo que permanece inalterable es la antena de la tele, ¿será porque la caja tonta no tiene vida?

Amparo Quintana dijo...

Gracias a las tres por vuestros comentarios. Yo también creo que no somos del todo conscientes de las fuerzas que nos atraen hacia un lado u otro. A veces me parece que caminamos haciendo círculos y, por eso, al final nos encontramos quienes tenemos algo que compartir.
Ross: En una película "Somoke", dirigida por Paul Auster (sí, sí, el escritor), el dueño de un estanco fotografiaba diariamente la esquina de una calle. Guardaba las fotos en álbumes y después veía las diferencias entre ellas. Se daba cuenta de la vida que tienen las cosas inertes.... Y en efecto, la caja tonta no tiene vida.

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

¡Qué chulada! a mí me encantan esos pequeños círculos y espirales invisibles que nos unen y conectan.
¿Cómo os disteis cuenta de la casualidad?
Besos
Mar

Amparo Quintana dijo...

Fue Eva quien me envió su fotografía, tras leer lo que yo había puesto en el blog.

Amparo Quintana dijo...

La peli de Auster es "Smoke". Se le fue una o, lo siento (a veces escribo muy deprisa... un desastre) .