4 de enero de 2011

Me gustaría


Me gustaría ser Rey Mago y salir en cabalgata. Dejaría que la chiquillería se sentara en mis piernas y, al oído, con voz emocionada y temblorosa, me confiara sus verdaderos deseos: que resucite el hámster, que sus padres ya no discutan por el reparto de vacaciones, que el perro se ponga bueno, que al yayo no le duelan las piernas, que la señorita Pilar toque otra vez la flauta en clase, que vengan los tíos a su cumpleaños, que la pediatra le regale otra libreta, que le dejen jugar con agua y barro, que la próxima nevada dure cien días, que mamá no chille, que la nueva cuidadora los lleve al parque, que el portero le enseñe la caldera, que su hermanito más chico crezca pronto, que papá venga antes de trabajar, que la leche no tenga nata, que siempre sea verano, que su compañera Cati deje de apretarle la barriga...
Mientras tanto, otros reyes y otros pajes volverán a repartir los artefactos con que los adultos callamos la voz de los pequeños... y de nuestra conciencia.

3 comentarios:

Helen Ford dijo...

¡Me ha encantado!

Amparo Quintana dijo...

Con un poco de retraso, Helen, te agradezco el comentario. Espero que los de Oriente hayan sido generosos contigo.

En cuanto a Guerrero Zen, me gusta la cita de Ortega y Gasset, que no conocía. Espero no ahogar nunca a la niña que llevo dentro y seguir maravillánome de la magia diaria que nos envuelve.

Jesús Gómez dijo...

Gracias Amparo. Bella tu carta a los Reyes.