26 de julio de 2011

Amy y José




Se atribuye a James Dean la frase “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Jamás estuve de acuerdo con su sentencia, ni tan siquiera cuando, por edad, veinticuatro horas me parecían un periodo de tiempo demasiado largo y vivir era sinónimo de calzarse las botas de siete leguas y pretender llegar muy lejos.
Para las cosas del morir, siempre he preferido ir despacio o, si se prefiere, disfruto tanto viviendo que me he cuidado mucho de exponer mi cuerpo y mi mente a conductas arriesgadas. No me refiero solamente a las drogas (e incluyo el alcohol en este apartado), sino a cualquier actividad temeraria que ponga en riesgo lo más preciado que cada uno tiene: su propia existencia. Y dentro de este cajón englobo a las personas que alimentan la imprudencia, bien sacando partido de ello, o bien asistiendo como meros espectadores.
Me pregunto estos días qué empujó a algunos a colgar en la red el vídeo del último concierto de Amy Winehouse, es decir, el que ofreció en Belgrado el pasado mes de junio. No lo he visto porque no he querido, pero ha sido tan comentado por todo tipo de prensa, que me hago una idea del declive que lució aquel día la cantante ante miles de fans.
También me pregunto si, asistiendo a determinados espectáculos, lo que la gente busca en realidad es toparse con la degradación de quien actúa, con su muerte en directo, con ese cadáver “bonito” que, encima, es mentira, pues la juventud, cuando muere en determinadas circunstancias, lleva muchos años marchitándose.
Y una última pregunta: quienes pagan dos y tres mil euros por una entrada para ver torear a José Tomás, ¿acaso no están apostando a la ruleta rusa del diestro? Su cogida de estos días también está siendo muy cliqueada en Internet y me han dicho que el caché del matador ha subido más todavía.
Hagan juego, suene la caja registradora y disfruten, que estamos locos.

4 comentarios:

Stultifer dijo...

Ésta es la foto más significativa de lo que llega a ser la evolución hacia la negatividad de una persona.

Anónimo dijo...

Amparo, en primer lugar, James Dean no dijo eso, la frase, que según leí, tampoco decía exactamente lo que tú has reproducido bien y que como tal ha pasado a la historia, parece ser que fue obra de un publicista para un electrodoméstico.

El morbo vende... y mucho. El caso de José Tomás es asombroso, me gustaría saber cuántos de quienes van a verle torear van habitualmente a los toros, cuántos le seguían antes de que se retirara que era cuando mejor toreaba y sin ventajas. Pero hay muchos más casos, incluso la moda de los deportes de riesgo que trata de pasarlo mal por el hecho de pasarlo, a pesar, de en muchos casos, de no hacer más que el ridículo de cara a los demás.

Anónimo dijo...

Stultifer: He visto las fotos en mi correo y sobrecoge ese antes y después. Gracias por tu comentario.

Juan Ignacio: En el post digo "se atribuye", pues aunque la frase ha pasado a la historia como genuina de James Dean, mientras no tenga el documento donde aparece, jamás doy por buena -del todo- una cita.
Por otro lado, en caso de ser del publicista, le salió redondo: la gente tira los aparatos eletrodomésticos casi nuevos.... como cadáveres bonitos.
Amparo (no puedo acceder a mi cuenta de correo desde donde estoy)

Violette dijo...

Me gusta. El sadismo va implícito en muchos de nosotros, ¿no? Por cierto, ese Juan Ignacio se equivoca. La frase es de James Dean, según sus biógrafos.