31 de agosto de 2011

Varsovia




En mi imaginario particular, hay ciudades que siempre he guardado en el cajón de los tesoros. Varsovia es una de ellas. En general, los lugares devastados, invadidos y asfixiados me merecen respeto y admiración. Me recuerdan también que casi todo es efímero y que, al menor descuido, la dignidad humana, la soberanía popular y los peldaños de civilización conquistados pueden desaparecer. Basta recordar lo que ocurrió con los nazis, en 1939, y luego, en 1945, lo que hicieron los soviéticos en territorio polaco.
A mi regreso de vacaciones, me he encontrado con un país (el mío) completamente invadido ya por la dictadura de la Europa de los mercaderes. Se modifica la Constitución por las bravas, de espaldas al sentir de la gente, para calmar el fuego del dragón que nos amenaza. Vayamos olvidándonos del Estado social de Derecho y preparémonos para cualquier cosa. Pero no perdamos la esperanza: tras muchos años de vivir bajo la suela del oprobio, en Varsovia sale música de los bancos callejeros y los peatones tocan el piano cuando cruzan las calles.



6 comentarios:

Dorita dijo...

Gracias por el optimismo!

Amparo Quintana dijo...

Gracias, Dorita, por leer este cuaderno electrónico y por comentar las entradas. En cuanto a lo que dices, ser optimista me ayuda a no desfallecer.

Helen Ford dijo...

Sí, gracias, Amparo. Me ha encantado la foto.¿Es cierto eso de la constitución? Voy a mirar los periódicos, porque yo vivo en mi mundo (claro está) y no me entero...
Besos y bienvenida.

Anónimo dijo...

Helen: La foto es de este mes de agosto, lloviendo en Varsovia. En cuanto a lo de la Constitución, te felicito por haber podido quedarte al margen de los ríos de tinta y saliva suscitados por el pacto entre los dos partidos mayoritarios. Un beso, Amparo (otra vez vestida de "anónimo" por las excelencias de los servicios informáticos de cierto lugar en que me encuentro)

Moss dijo...

Nada que añadir. Como siempre, precisa y certera. Bonita foto.

Orion dijo...

Estupendo. Gracias por contarnos las cosas de manera tan poética.