21 de septiembre de 2011

Tomar decisiones


¿Cuántas decisiones tomamos al cabo del día? ¿Y del mes? ¿Cuántas veces lo hacemos sin percatarnos de ello? ¿Cuáles nos llevan más tiempo tomar? Está claro que no es lo mismo decantarse entre tomar café o té, que aceptar un trabajo u otro, por ejemplo, y ni les cuento si, en mi caso, se trata de escoger entre una falda o un vestido (en fin...). Pero he observado que, muchas veces, lo que termina siendo uno de los acontecimientos más decisivos e importantes en nuestra vida, al principio no fue más que el chispazo del momento, algo así como el irresistible impulso por coger un camino cuya senda no distinguimos claramente, pero la intuimos.
¿Será que cualquier camino conduce hacia nuestros fines, como los indicadores de WC que encontré en Wroclaw el mes pasado?

3 comentarios:

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

Bonita reflexión Amparo, supongo que lo importante es seguir buscando ¿no? y para eso hay que arriesgar.

Me gusta el cartel pero creo que no hay ambivalencia ninguna en él, si quieres ir al baño a lavarte la cara, deberías girar a la derecha.
Pero si por el contrario quieres ir al baño a lavarte la cara, debarías girar a la izquierda.
En realidad es un cartel que refleja la realidad de las políticas actuales, vayas hacia donde vayas siempre te tocará la misma mierda (con perdón)

Amparo Quintana dijo...

Guerrero, no tengo miedo a abandonar caminos, pues, como se viene a decir en "Alicia en el País de las Maravillas", si no tienes una dirección concreta, vas por el buen camino. Lo importante es ir avanzando y sortear los vericuetos de la ruta. Pero, si prefieres a Kavafis, cuando viajes a Itaca, pide que tu camino sea largo.

Mar: Tienes razón, es real como la política. ¡Indignante!

Amparo Quintana dijo...

Gracias.