19 de marzo de 2012

De ensaladas vitales



A veces veo mi vida como una ensalada donde se mezclan verduras y hortalizas por doquier. Unos días, la lechuga no me sienta bien del todo; en otras ocasiones, echaría más alcaparras; de cuando me excedo con el aguacate.
Siempre son los mismos ingredientes, en mayor o menor cantidad, combinados de una forma o de otra. Pero casi siempre es igual. Ahora bien, ¿qué hace que me guste tanto mi vida-ensalada? La forma de sazonar, que cambia a menudo y casi nunca depende directamente de mí. Por eso, cuando esta mañana se paró el arco iris en el techo de mi salón, descubrí una nueva manera de aliñar mi plato principal.
Mientras siga con fuerzas para maravillarme ante un efecto luminoso que hemos contemplado miles de veces, sabré que tengo ensalada para rato.
Que aproveche.



4 comentarios:

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

Eso, que viva el aliño multicolor

Amparo Quintana dijo...

En l variedad está el gusto.

Helen Ford dijo...

Como dijo un personaje de una película que me encanta: "la vida puede ser caca de pollo o ensalada de pollo".
Elegir que sea la ensalada siempre es una sabia decisión.
El secreto está en la salsa.

Un beso.

Amparo Quintana dijo...

Coincido plenamente. Besos.